Una Guía para Los Confusos

El 8 de junio, en una compleja y audaz operación en la que participaron la unidad de élite antiterrorista Yamam de la policía israelí, el Shin Bet y cientos de soldados de las FDI fueron exitosamente rescatados cuatro rehenes israelíes cautivos en Gaza.

Ya en mayo, Israel había descubierto que Noa Argamani, de 26 años, quien había sido secuestrada la mañana del 7 de octubre dentro de Israel, en el festival de música Supernova, cerca de la comunidad de Re’im, , estaba prisionera en un bloque de apartamentos de poca altura cerca del mercado de Nuseirat, en el centro de Gaza.

A doscientos metros, en otro edificio, un militante de Hamás, Abdullah Al-Jamal, junto con su familia, mantenía prisioneros a otros tres israelíes secuestrados: Almog Meir Jan, de 21 años, Andrei Kozlov, de 27, y Shlomi Ziv, de 41.

Durante semanas, las fuerzas especiales israelíes se prepararon para la misión en réplicas de los dos edificios de Nuseirat que fueron construidas especialmente para probar y practicar diversos métodos de rescate.

Mientras esperaban el momento apropiado para lanzar la operación especial, las FDI utilizaron excavadoras militares para preparar las carreteras que rodean Nuseirat y la vecina ciudad de Deir al-Balah en el este para facilitar el movimiento de los vehículos de rescate.

El visto bueno del primer ministro Benjamín Netanyahu y del ministro de Defensa, Yoav Gallant, llegó dos días antes de lanzarse la operación.

A las 11:00 a. m. del sábado, basándose en las recomendaciones del Shin Bet, el jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Herzi Halevi, lanzó la orden: “adelante”.

Las fuerzas especiales se demoraron unos veinticinco minutos en llegar desde Israel a Nuseirat. Conscientes de que los guardias de Hamás ejecutarían a los cuatro rehenes en cuanto percibieran la su aproximación la brigada de rescate llegó en dos vehículos encubiertos.

Uno de los vehículos era un Mercedes blanco lleno de colchones y otras pertenencias personales, algo habitual en un campamento que alberga a miles de familias desplazadas. Los pasajeros se presentaron a los residentes como palestinos que escapaban de la operación de las FDI en Rafah y afirmaron haber alquilado una casa cerca del mercado de Nuseirat.

Las fuerzas disfrazadas bajaron de sus vehículos y se dividieron en dos grupos, cada uno de los cuales se dirigió hacia uno de los dos edificios para la operación de rescate.

Los israelíes sorprendieron completamente a los guardias que vigilaban a Noa Argamani. Después de 245 días de cautiverio, Noa se encontró en una habitación llena de soldados israelíes, quienes gritaban en hebreo: “¡Estás siendo rescatada!” “Simplemente vinieron, así sin más”, le diría horas después a su amigo íntimo Yan Gorjaldsan. Todavía aturdida, la bajaron por las escaleras hasta un vehículo y la condujeron hasta un helicóptero que la esperaba cerca para llevarla de regreso a su casa en Israel.

La noticia de que Noa Argamani, quien tras hacerse viral su secuestro, se convirtió en el símbolo del atentado terrorista del 7 de octubre contra el Estado judío, había sido liberada fue transmitida por las fuerzas de rescate con una frase en clave: “Tenemos el diamante en la mano.”

El segundo grupo de rescate utilizó dos escaleras situadas en el lateral del edificio para entrar en el apartamento donde Abdallah Aljamal, periodista y portavoz del Ministerio de Trabajo dirigido por Hamás en Gaza, mantenía, junto con su familia, a Meir Jan, Kozlov y Ziv prisioneros en su departamento.

Allí los guardias del grupo terrorista Jamás hirieron gravemente al comandante del equipo de rescate, el inspector jefe Arnon Zamora.

Los vehículos que transportaban a los tres rehenes, al comandante mortalmente herido y a varios efectivos heridos leves por la metralla, fueron objeto de una gran cantidad de disparos y ataques con RPG.

La fuerza aérea acudió entonces en apoyo de los rescatistas asediados, creando un corredor con un muro de fuego para que los terroristas de Hamás no se acercaran a los vehículos.

Otras fuerzas llegaron rápidamente al lugar para rescatarlos, llevándolos a un helipuerto improvisado en Gaza, desde donde fueron trasladados por aire al hospital Tel Hashomer en el centro de Israel.

Como escribió el consejo editorial de “The Wall Street Journal” dos días después:

"Voces antiisraelíes profesionales, funcionarios de las Naciones Unidas y el jefe de política exterior de la Unión Europea se apresuraron a atacar a Israel. Egipto condenó la operación "en los términos más enérgicos". ¡Cómo se atreve Israel a rescatar a sus propios ciudadanos!"

Incluso “The New York Times”, que no es precisamente la voz moral más equilibrada de los medios, escribió:

«Jamás comenzó la guerra con una masacre, tomó a estos rehenes y los escondió en una zona abarrotada de civiles. Luego, cuando Israel vino a liberarlos, Jamás respondió con intenso fuego, incluyendo RPG; sin embargo, la gente está condenando a Israel. Esto nos hace preguntarnos si Occidente ha perdido el discernimiento moral y el instinto de autoconservación necesarios para defenderse en un mundo de asesinos. Jamás no podría sobrevivir si no fuera por sus facilitadores en todo el mundo."

Si hay un evento capaz de explicar las intenciones y las acciones de Israel como así mismo la confusión de un mundo manipulado por slogans e imágenes, es la “Operación Arnón.”

 

Inicialmente denominada “Semillas de Verano,” la operación de rescate de cuatro jóvenes israelíes que asistían a un festival de música, fue renominada “Operación Arnón” en honor al oficial asesinado.

 

Las fuerzas terroristas de Jamás, junto a hordas de civiles palestinos, entraron en territorio de Israel. Torturaron, asesinaron y secuestraron a mujeres, niños, ancianos y jóvenes conscriptos en lo que es considerado la mayor masacre de cualquier otra comunidad judía en la Tierra de Israel, desde la edad media.

 

Estas acciones invitaron reciprocidad. Aún así Israel no entró en Gaza con la intención de matar palestinos, tal como los palestinos entraron en Israel con la intensión de matar la mayor cantidad posible de israelíes (sin reparar siquiera por otros nacionales). La intención de Israel es la de liberar a aquellos que fueron secuestrados y retribuir a los culpables directos por sus atrocidades.

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