Shmot (Exodus)

Parshat Shemot

Ex. 1: 1- 6: 1

Exodus-Chapter 1

The Hidden Inner Compass

The Book of Exodus opens with the information that in accordance with the divine promise to Abraham, the sons of his grandchild Israel have swelled to become a people. For the Egyptians this evolution is threatening.

 

In the nineteenth century b.c.e. increasing numbers of Semites from Canaan immigrated into the eastern Nile Delta. Referred contemptuously by the Egyptians as “Hyksos,” “rulers from foreign lands,”  their brief occupation of Lower Egypt was, in the words of the late Brandeis University Bible Studies professor Nahum M. Sarna, a shameful humiliation for the Egyptians, one that had a profound effect upon the national psychology.

 

Following that period of occupation, writes professor Sarna:

the danger of foreign invasion, especially from Asia via the eastern Delta, haunted Egypt thereafter and could never again be smugly ignored or underestimated.

The fact is that the Semitic population was not driven out of that region with the expulsion of the Hyksos rulers, and it continued to reside there during the 18th and 19th Dynasties.

It is against this background that the opening chapter of the Book of Exodus becomes comprehensible.

Quite understandable is the anxiety of the new pharaoh about the rapid growth of the Israelite presence in the strategic Delta region.

Aiming to keep the increasingly powerful Israelites from developing their full strength the Egyptian pharaoh throws them into forced labor.

As verse 12 of chapter one of the book of Exodus tells us:

The more they were oppressed, the more they increased and spread out, so that the [Egyptians] came to dread the Israelites.

Forced labor having failed as a means of diminishing the Israelites, the thought of limiting or even completely preventing the growth of another generation, comes up. A genocidal policy is then formulated:

The king of Egypt spoke to the midwives of the Hebrew women, one of whom was named Shiphrah and the other Puah, saying, “When you deliver the Hebrew women, look at the birthstool: if it is a boy kill him; if it is a girl, let her live. (Ex. 1: 15-16)

“This is infanticide,” says Michael Walzer,- emeritus professor of Social Science at the Institute for Advanced Study in Princeton -, “not birth control; its purpose was to destroy the entire people of Israel by destroying the male line, leaving a population of women and girls to be dispersed as slaves among Egyptian households.”

The midwives, fearing God, did not so as the king of Egypt had told them; they let the boys live. (Ex. 1: 17)

The two women have no decree from God to the effect that the murder of infants is wrong. They arrive at this conclusion fully on their own.

Though the refusal of the two midwifes, (this term appearing seven times in in this brief episode so as to highlight the importance of their action), is the first recorded incident of civil disobedience, their action was not motivated by a boldly desire to defy Pharaoh. Nor, for that matter, because loyalty to the Hebrews, but because they ‘feared God.’

“Fear of God,” is the closest Hebrew expression in Israel’s Foundational Literature- the TaNaKh- to our modern “ethical conscience, ” that is, the internal moral sense that remains when social, legal and political conditions fail human life. Child psychoanalyst Selma Fraiberg points out that “when the child can produce his own warning signals, independent of the actual presence of the adult, he is on the way to developing a conscience.”

These understandings are echoed in Modern Hebrew where the term for “ethical conscience,” is matzpun, a term that connotes hiddenness. Modern Hebrew has also coined the word matzpen, meaning compass, a term derived from the same root as hiddenness. As rabbi Harold Schulweis- whom we are mourning as he passed away just a few days ago- noted: Homiletically, conscience may be understood as the hidden inner compass that guides our lives and must be searched for and recovered repeatedly.

“The degree to which the Bible values conscience as the core of political and moral independence,” says Israeli philosopher and political theorist Yoram Hazony, “is dramatized perhaps most forcefully by the fact that the biblical heroes do not, as should be expected, tend to submit passively even to the will of God: Abraham the first Jew and the prototype of subsequent Jewish values, is depicted as a man with the conscience and the strength to challenge God himself.”

 Union Theological Seminary Bible Scholar, Phyllis Tribble couldn’t agree more: “Women nurture the revolution,” she says. “The Hebrew midwives disobey Pharaoh. His own daughter thwarts him, and her maidens assist. This Egyptian princess schemes with female slaves, mother and daughter, to adopt a Hebrew child whom she names Moses. As the first to defy the oppressor, women alone take the initiative which leads to deliverance.”

Then, apparently, unable to restraint herself, she ads almost as if an afterthought: “If Pharaoh had realized the power of these women, he might have reversed his decree and had females killed rather than males!”

Rabbi Moshe Pitchon

La Oculta Brújula Interior

El libro de Éxodo comienza informando que, de acuerdo con la promesa divina hecha a Abraham, los hijos de su nieto Israel, aumentaron a tal punto que se convirtieron en un pueblo. Para los egipcios esta evolución fue amenazadora.

En el siglo XIX a.e.c. un creciente número de semitas provenientes de Canaán emigraron al delta del Nilo oriental. Llamados despectivamente “hicsos” por los egipcios, un término que significa “gobernantes de tierras extranjeras”, su breve ocupación del Bajo Egipto fue, en las palabras de Nahum M. Sarna, el fallecido profesor de Estudios Bíblicos  de la universidad de Brandeis, una vergonzosa humillación para los egipcios, la que tuvo un profundo efecto en la psicología nacional.

Luego de ese período de ocupación, escribe el profesor Sarna:

“El peligro de invasión extranjera, especialmente de Asia a través del Delta oriental, obsesionó de ahí en adelante a Egipto y nunca más pudo ser ignorada o subestimada.

El hecho es que la población semita no fue erradicada de esa región con la expulsión de los gobernantes hicsos, y continuó residiendo allí durante las Dinastías 18 y 19.

Es en este contexto que el primer capítulo del libro del Éxodo se hace comprensible.

Consecuentemente la ansiedad del nuevo faraón ha de ser comprendida frente al rápido crecimiento de la presencia israelita en la estratégica región del Delta.”

Con el objetivo de prevenir que los hijos de Israel se fortalezcan cada vez, el faraón egipcio les impone trabajos forzados.

Como el versículo 12 del capítulo uno del libro de Éxodo nos dice:

cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.

El trabajo forzado habiendo fracasado como medio para disminuir a los israelitas, da entonces lugar a la formulación de una idea que limite o incluso impida completamente el crecimiento de otra generación. Una política genocida es ahora formulada:

Habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo:

Cuando asistan a las hebreas en sus partos, y vean el sexo, si es hijo, mátenlo; y si es hija, entonces déjenla vivir. (Ex. 1: 15-16)

“Esto es infanticidio”, dice Michael Walzer, – profesor emérito de Ciencias Sociales en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton -, “no control de la natalidad; su propósito era destruir todo el pueblo de Israel a través de la destrucción de la línea masculina, dejando una población de mujeres y niñas a ser dispersados como esclavas entre los hogares egipcios “.

Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños.(Ex. 1: 17)

Las dos mujeres  no poseen decreto divino alguno que estipule que asesinar niños esté mal. Llegan a esta conclusión completamente por su cuenta.

Aunque la negativa de las dos parteras, (este término aparece siete veces en este breve episodio, resaltando de esta manera la acción de estas mujeres), es el primer incidente de desobediencia civil que se halla registrado, su acción no fue motivada por un deseo de valientemente desafiar a Faraón. Tampoco, para el caso, por lealtad hacia los Hebreos, sino porque “temía a Dios. ‘

“El temor de Dios”, es la expresión hebrea más próxima en Literatura Fundacional de Israel-el TaNaKh- a nuestro moderna “conciencia ética”, es decir, el sentido moral interno que queda cuando las condiciones sociales, legales y políticas le fallan a la vida humana. La psicoanalista de niños Selma Fraiberg señala que “en el momento cuando el niño es capaz de producir sus propias señales de advertencia, independientemente de la presencia del adulto, es cuando está en camino de desarrollar la conciencia.”

Estas comprensiones se repiten en el hebreo moderno donde el término para “conciencia ética”, es matzpun, un término que connota lo escondido. El hebreo moderno también ha acuñado la palabra matzpen, que significa brújula, un término derivado de la misma raíz que la de ocultamiento. Como lo señalará el rabino Harold Schulweis- quien falleció hace pocos días atrás- “homiléticamente, la conciencia puede ser entendida como la brújula interior oculta que guía nuestras vidas y la que debe ser buscada y recuperada varias veces.”

“El grado con el cual la Biblia valora la conciencia como núcleo de la independencia política y moral”, dice el filósofo y teórico político israelí Yoram Hazony, “es dramatizado tal vez con más fuerza por el hecho de que los héroes bíblicos, a diferencia de lo que cabría esperar,  no tienden a someterse de forma pasiva, incluso a la voluntad de Dios: Abraham el primer judío y el prototipo de los valores judíos posteriores, es representado como un hombre con la conciencia y la fuerza de desafiar a Dios mismo “.

 Phyllis Tribble, erudita de la Biblia del Union Theological Seminary, no podría estar más de acuerdo: “Las mujeres alimentan la revolución”, dice ella. “Las parteras hebreas desobedecen Faraón. Su propia hija lo obstaculiza, y sus doncellas ayudan. Esta princesa egipcia conspira con esclavas, madre e hija, para adoptar un niño hebreo al que llama Moisés. Siendo las primeras en desafiar al opresor, las mujeres, solas, toman la iniciativa que lleva a la liberación “.

Aparentemente, incapaz de contenerse, la profesora Tribble agrega, casi como comentario espontaneo: “Si el faraón se hubiera dado cuenta del poder de estas mujeres, habría revertido su decreto y ordenado matara las mujeres en lugar de los hombres!”

Rabino Moshe Pitchon

A Bússola Interior Invisível

O Livro do Êxodo começa com a informação de que, em conformidade com a promessa divina de Abraão, os filhos de seu neto Israel incharam a tornar-se um povo. Para os egípcios, esta evolução e ameaçante.

No século XIX a.e.c. um número crescente de semitas de Canaã imigrou para o Delta do Nilo oriental. referidos com desdém pelos egípcios como “hicsos”, “governantes de terras estrangeiras”, a sua breve ocupação do Baixo Egito foi, nas palavras do falecido professor de Estudos Bíblicos da Universidade de Brandeis Nahum M. Sarna, uma humilhação vergonhosa para os egípcios, que teve um profundo efeito sobre a psicologia nacional.

Após esse período de ocupação, escreve o professor Sarna:

“O perigo de invasão estrangeira, especialmente da Ásia através da Delta oriental, atormento o Egito depois e não poderia mais ser presunçosamente ignorado ou subestimado.

O fato é que a população semita não foi expulso daquela região com a expulsão dos governantes hicsos, e continuou a residir lá durante as dinastias 18 e 19.

É neste contexto que o capítulo 1 do Livro do Êxodo torna-se compreensível.

É perfeitamente compreensível a ansiedade do novo faraó sobre o rápido crescimento da presença israelita na região estratégica do Delta.

Com o objetivo de manter os israelitas cada vez mais poderosos do desenvolvimento de sua força total o faraó egípcio impõe trabalhos forçados.

Como o versículo 12 do capítulo um do livro de Êxodo nos diz:

Mas, quanto mais os afligiam, tanto mais se multiplicavam e tanto mais cresciam; de maneira que [os egípcios] se enfadavam por causa dos filhos de Israel.

O trabalho forçado tendo falhado como meio de diminuir os israelitas, a ideia de limitar ou mesmo impedir completamente o crescimento de outra geração, e gerada. A política genocida é então formulada:

 E o rei do Egito falou às parteiras das hebreias (das quais o nome de uma era Sifrá, e o nome da outra, Puá) e disse: Quando ajudardes no parto as hebreias e as virdes sobre os assentos, se for filho, matai-o; mas, se for filha, então, viva (Ex. 1: 15-16)

“Isto é infanticídio”, diz Michael Walzer, – professor emérito de Ciências Sociais no Instituto de Estudos Avançados de Princeton -, “não controle de natalidade; seu propósito era destruir todo o povo de Israel, destruindo a linha masculina, deixando uma população de mulheres e meninas para ser disperso como escravos entre as famílias egípcias. “

As parteiras, porém, temeram a Deus e não fizeram como o rei do Egito lhes dissera; antes, conservavam os meninos com vida (Ex. 1: 17)

As duas mulheres não têm nenhum decreto de Deus no sentido de que o assassinato de crianças é errado. Eles chegam a esta conclusão inteiramente por conta própria.

Embora a recusa das duas parteiras, (este termo aparece sete vezes em neste episódio breve, de modo a destacar a importância da sua ação), é o primeiro incidente registrado de desobediência civil, não foi motivado  por um corajoso desejo de desafiar Faraó. Nem, para que o caso, por lealdade aos Hebreus, mas porque “temiam a Deus. ‘

“O medo de Deus”, é a expressão hebraica mais próximo da Literatura Fundacional de Israel -o TaNaKh- a nosso “consciência ética” moderna, que é, o sentido moral interno que permanece quando as condições sociais, jurídicas e políticas falham a vida humana. A psicanalista infantil Selma Fraiberg ressalta que “quando a criança pode produzir seus próprios sinais de alerta, independente da presença real do adulto, ele está no caminho para o desenvolvimento de uma consciência.”

Esses entendimentos são ecoados em hebraico moderno, onde o termo para “consciência ética”, é matzpun, um termo que conota escondimento. O idioma hebraico moderno também cunhou a palavra matzpen, ou seja, bússola, um termo derivado da mesma raiz de ocultamento. Como o rabino Harold Schulweis- quem faleceu faz poucos dias atrás- observou: homileticamente, a consciência pode ser entendida como a bússola interna escondida que orienta nossas vidas e tem que ser ser procurada e recuperada repetidamente.

“O grau em que a Bíblia valoriza a consciência como o núcleo da independência política e moral”, diz o filósofo e teórico político israelense Yoram Hazony “, é dramatizada talvez com mais força pelo fato de que os heróis bíblicos não, como seria de esperar, tendem a submeter passivamente, mesmo com a vontade de Deus: Abraão, o primeiro judeu e o protótipo dos valores judaicos posteriores, é descrito como um homem com a consciência e força para desafiar a Deus mesmo.”.

  A professora da Bíblia Phyllis Tribble  do Union Theological Seminary, não poderia estar mais de acordo: “As mulheres nutrem a revolução”, diz ela. “As parteiras hebreias desobedecem Faraó. Sua própria filha frustra-lo, e as suas donzelas ajudam. A princesa egípcia maquina com  as escravas, mãe e filha, para adotar uma criança hebraica quem elas nomeiam Moisés. As primeiras a desafiar o opressor, só as mulheres tomam a iniciativa que leva à lá libertação “.

Então, aparentemente, incapaz de conterse mesma, ela anuncia, quase como se um adendo: “Se o faraó tinha percebido o poder destas mulheres, ele poderia ter revertido o seu decreto e tinha fêmeas mortas em vez de homens!”

Rabino Moshe Pitchon

La Boussole intérieure cachée

Le livre de l’Exode commence par l’information que, conformément à la promesse divine faite à Abraham, les fils de son petit-fils Israël augmentèrent au point de devenir un peuple. Pour les Égyptiens, cette évolution fut menaçante.

 Au XIXe siècle AEC (avant l’ère commune) un nombre croissant de Sémites de Canaan immigrèrent vers le delta du Nil oriental. Méprisés par les Égyptiens ils furent appelés « Hyksos », « les gouvernants de pays étrangers », leur brève occupation de la Basse-Égypte fut, selon les mots de Nahum M. Sarna, professeur d’études bibliques de l’Université Brandeis, une honteuse humiliation pour les Égyptiens, ce qui eut un profond effet sur la psychologie nationale.

 Après cette période d’occupation, écrit le professeur Sarna :

  « Le danger d’une invasion étrangère, venue de l’Asie à travers le Delta oriental,  hanta par la suite l’Égypte et il ne put jamais  plus être ignoré ou sous-estimé.

 Le fait est que la population sémite n’a pas été éradiquée de cette région avec l’expulsion des souverains Hyksos, et ils ont continué à y résider pendant les 18e et 19e dynasties.

 C’est dans ce contexte que le chapitre qui ouvre le Livre d’ Exode  devient compréhensible.

 L’angoisse du nouveau pharaon par rapport à la croissance rapide de la présence d’Israël dans la région stratégique du Delta, est alors tout à fait compréhensible. »

 Afin d’empêcher les Israélites de développer leurs forces de façon plus puissante, le pharaon égyptien leur imposa le travail forcé.

 Comme nous le dit le verset 12 du premier chapitre du livre de l’Exode :

 Mais plus les Israélites étaient opprimés, plus ils se multipliaient et s’accroissaient, plus les Égyptiens craignaient les enfants d’Israël.

 Le travail forcé n’ayant pas réussi a diminué les Israélites, conduit à la formulation d’une idée de limiter ou même d’empêcher complètement la croissance d’une nouvelle génération. Une politique génocidaire est alors formulée :

 Le roi d’Égypte parla aussi aux sages-femmes des Hébreux, nommées l’une Schiphra, et l’autre Pua.

Il leur dit : Lorsque vous accoucherez les femmes des Hébreux et que vous verrez le sexe du nouveau-né, si c’est un garçon, faites-le mourir; si c’est une fille, laissez-la vivre. (Ex. 1 : 15-16)

 « Il s’agit d’infanticide, » dit Michael Walzer, – professeur émérite de sciences sociales à l’ Institute for Advanced Study à Princeton -, « pas de contrôle de naissance; son but était de détruire tout le peuple d’Israël par le biais de la destruction de la lignée mâle, laissant une population de femmes et de filles à être dispersée comme esclaves chez les ménages égyptiens.”

Mais les sages-femmes craignirent Dieu et n’obéirent pas à l’ordre du roi : elles laissèrent vivre les garçons(Ex. 1 : 17)

 Les deux femmes ne possèdent pas de décret divin stipulant que tuer des enfants est erroné. Elles atteignent cette conclusion entièrement sur leur propre compte.

 Bien que le refus des deux sages-femmes (ce terme apparaît sept fois dans ce bref épisode de manière à mettre en évidence l’importance de leur action), soit le premier incident enregistré de désobéissance civile, leur action n’était pas motivée par un désir de défier courageusement Pharaon. Ni, d’ailleurs, par loyauté envers les Hébreux, mais parce qu’elles « craignent Dieu ».

 « La crainte de Dieu, » est l’expression hébraïque la plus proche dans Littérature Fondationale d’Israël- le TaNaKh- à notre moderne « conscience éthique, » c’est-à-dire le sens moral interne restant lorsque les conditions sociales, juridiques et politiques déçoivent la vie humaine. La psychanalyste d’enfants Selma Fraiberg souligne que « lorsque l’enfant est en mesure de produire ses propres signes avant-coureurs, indépendamment de la présence réelle de l’adulte, il est à ce moment sur le chemin du développement de la conscience. »

 Ces interprétations sont reprises en hébreu moderne, où le terme pour « conscience éthique, » est matzpun, un terme qui connote quelque chose cachée. L’hébreu moderne a également inventé le mot matzpen, qui signifie boussole, un terme dérivé de la même racine que cachée. Comme le rabbin Harold Schulweis- dont nous regrettons sa disparition récente – nous a fait noter : la conscience peut être comprise comme la boussole intérieure cachée qui guide nos vies et doit être recherchée et récupérée plusieurs fois.

 « La mesure dans laquelle la Bible valorise la conscience comme le noyau de l’indépendance politique et morale », dit le philosophe israélien et théoricien politique Yoram Hazony, « est peut-être plus fortement dramatisé par le fait que les héros bibliques n’ont pas, comme on pourrait s’y attendre,  la tendance à se soumettre passivement même à la volonté de Dieu : Abraham le premier Juif et le prototype de valeurs juives ultérieures, est dépeint comme un homme à la conscience et la force de défier Dieu lui-même “.

  Phyllis Tribble, bibliste de l’ Union Theological Seminary, ne pourrait pas être plus d’accord : « Les femmes nourrissent la révolution », dit-elle. « Les sages-femmes hébraïques désobéissent Pharaon. Sa propre fille le contrarie, et ses suivantes l’aident. Cette princesse égyptienne conspire avec des femmes esclaves, mère et fille, d’adopter un enfant hébreu qu’elles nomment Moïse. Étant les premières à défier l’oppresseur, les femmes, seules prennent l’initiative qui mène à la délivrance “.

 Puis, apparemment, incapable de se contenir, elle ajoute, presque comme un commentaire spontané : « Si le Pharaon avait réalisé la puissance de ces femmes, il aurait renversé son décret et il aurait tué les femmes plutôt que les hommes ! »

Rabbin Moshe Pitchon

Parshat Va'eira

Ex. 6:2- 9: 35

Israel’s True Values

The recite of the Ten Plagues that assailed Egypt has stimulated the imagination of writers and readers throughout the ages. Not less found among them are the biblical authors and editors of the book of Exodus who fully devoted seven chapters to this saga; in fact, the longest single dramatic episode of the TaNaKh.

 

However, “the more one looks into,” comments David Gunn, a Bible scholar who has taught at the University of Sheffield in England, and at Columbia Theological Seminary in Decatur, Georgia, “the more muted the picture appears. The signs and wonders conceal destruction and suffering, deserved and undeserved- an excess of havoc, we might be tempted to argue.”

 

The liberating act is presented as violent. All Egypt was made to suffer, with the plagues which extend over the whole land of Egypt, forcefully also affecting the Israelites living there.

 

Because the significance of the plagues is theological, the natural question that arises is: what does this tells about Israel’s God?

The late Yale University professor, Brevard S. Childs directed us, for an answer, to look at other books from the collection that together are called the TaNaKh, the Hebrew Scriptures.

The book of Deuteronomy (chapter 6 verse 22), for instance, says professor Childs “did not bother to mention any of the ten plagues that are recounted in such detail and at such length in the Book of Exodus contenting itself with a passing reference to “signs and wonders, great and sore, upon Egypt.” The prophets passed over this tradition altogether.

In short, the picture that emanates from the TaNaKh itself is one of “toning down,” where the plague tradition was relegated to a minor role, sharply reworked or directly ignored.

This form of necessary theological criticism within the TaNaKh itself developed so as not to contradict Israel’s true values.

Understanding that the purpose of the plagues was not the physical harm of the Egyptians, but rather a symbolic desecration of their many gods – blood desecrates the Nile, which was worshiped as a god, locusts desecrate the corn god, and so on- late generations of Biblical writers soft pedaled the interpretative imagination of those preceding them.

            Proof of this tendency is to be found in the Yalkut Shimoni, a 13th century compilation of ancient rabbinic comments that states:

“Three references to rejoicing are found (in the Pentateuch) concerning the festival of Sukkoth. However, there is not one such reference concerning Passover.

Why not?

Because that season of the year was a time of death for many Egyptians. (When Israel came out of Egyptian slavery, many Egyptians died during the plagues.)

Thus indeed is our practice: All seven days of Sukkot we recite the prayer of Hallel (joyous praise of the Lord) but on Passover we recite the prayer of Hallel in its entirety only on the first day.

Why? Because of the verses, ‘do not rejoice in the fall of your enemy, and let not your heart be glad when he stumbles’ (Prov. 24:17).”

Rabbi Moshe Pitchon

Los verdaderos valores de Israel

El relato de las diez plagas que azotaron a Egipto, estimuló la imaginación de escritores y lectores a través del tiempo. En particular a los autores bíblicos y editores del libro de Éxodo quienes dedicaron un total de siete capítulos a esta saga. De hecho, el episodio dramático más largo del TaNaKh.

Sin embargo, “cuanto más atención se presta “, comenta David Gunn, un estudioso de la Biblia que ha enseñado en la Universidad de Sheffield en Inglaterra, y en el Seminario Teológico de Columbia en Decatur, Georgia, ” la imagen aparece sin adornos. Las señales y milagros ocultan destrucción y sufrimiento, merecido y desmerecido- un exceso de estragos, que nos sentimos tentados a cuestionar.”

El acto liberador es presentado como violento. Todo Egipto sufrió. Las plagas que se extendieron sobre toda la tierra de Egipto afectaron también necesariamente a los israelitas que vivían allí.

Debido a que la importancia de las plagas es teológica, la pregunta natural que surge es: ¿qué dice esto acerca del Dios de Israel?

El desaparecido profesor de la Universidad de Yale, Brevard S. Childs nos dirigió a buscar la respuesta mirando a  otros libros de la colección que en conjunto se llama el TaNaKh, las Escrituras Hebreas.

El libro de Deuteronomio (capítulo 6 versículo 22), por ejemplo, dice el profesor de Childs “no se tomo la molestia de mencionar ninguna de las diez plagas relatadas tan detallada y extensamente en el libro de Éxodo, se contentó con una referencia de pasada de “ señales y milagros grandes y terribles en Egipto.” Los profetas pasaron esta tradición por alto.

En resumen, la imagen que emana del propio TaNaKh es la de  una “reducción del volumen,” donde la tradición de la plaga fue relegada a un papel secundario, bruscamente reelaborado o directamente ignorada.

Esta es una forma de  autocrítica teológica dentro del propio TaNaKh la que se desarrolló para evitar que los verdaderos valores  de Israel no se contradijeran.

Entendiendo que el propósito de las plagas no era el daño físico de los egipcios, sino la profanación simbólica de sus muchos dioses (la sangre profana el Nilo, el que fue adorado como un dios; las langostas profanan el dios del maíz, y así sucesivamente), posteriores generaciones de escritores bíblicos suavizaron la imaginación interpretativa de los que los precedieron.

Prueba de esta tendencia se encuentra en el Yalkut Shimoni, una compilación de antiguos comentarios rabínicos del siglo 13 que dice:

 

“(En el Pentateuco) se encuentran tres referencias al regocijo, relativos a la festividad de Sucot. Sin embargo, no existe tal referencia relativa a Pesaj (la Pascua). ¿Por qué no?

Porque esa época del año fue un momento de muerte para muchos egipcios. (Cuando Israel salió de la esclavitud de Egipto muchos de los egipcios murieron durante las plagas).

Por lo tanto así es nuestra práctica: los siete días de Sucot recitamos la oración de Hallel (alegra alabanza de Dios), pero en Pesaj no se recita la oración del Hallel en su totalidad salvo en el primer día. ¿Por qué? A cause de los versículos:

” no te alegres en la caída de su enemigo, y no permitas que tu corazón se alegre cuando este tropiece ” (Prov. 24: 17). “

Rabino Moshe Pitchon

Os Verdadeiros Valores de Israel

A história das dez pragas que assolaram o Egito tem estimulada a imaginação de escritores e leitores ao longo do tempo. Não menos entre eles os autores bíblicos e editores do livro do Êxodo que dedicaram um total de sete capítulos a esta saga. O episódio dramático mais longo do TaNaKh.

No entanto, “quanto mais você prestar atenção”, diz David Gunn, um estudioso da Bíblia que  ensinou na Universidade de Sheffield, na Inglaterra, e no Seminário Teológico de Columbia em Decatur, Geórgia “, a imagem aparece sem adornos. As sinais e maravilhas escondem destruição e sofrimento, merecido e desmerecido – um excesso de devastação, que poderíamos ser tentados a questionar. “

O ato libertador é apresentado como violento. Todo Egito sofreu. Forçadamente as pragas que se espalham por toda a terra do Egito também afetaram a os israelitas que ali viviam.

Devido a que importância das pragas é teológica, a pergunta natural que surge é: o que diz isso sobre o Deus de Israel?

O falecido  professor da Universidade de Yale, Brevard S. Childs nos dirigiu a encontrar uma resposta olhando os outros livros da coleção, que juntos são chamados o TaNaKh, as Escrituras Hebraicas.

O livro de Deuteronómio (capítulo 6 versículo 22), por exemplo, diz o professor Childs “não se preocupo em mencionar qualquer uma das dez pragas que estão narrados com tantos detalhes e tal extensão no Livro do Êxodo contentando-se com uma referência de passagem para “sinais e maravilhas, grandes e terríveis, contra o Egito.” Os profetas passaram completamente por alto esta tradição.

Em suma, a imagem que emana do próprio TaNaKh é uma “redução de volume”, onde a tradição da praga foi relegada a um papel secundário, abruptamente retrabalhada ou diretamente ignorada.

Esta forma de necessária crítica teológica dentro do própria TaNaKh foi desenvolvida para não contradizer os verdadeiros valores de Israel.

A Bíblia, independentemente da sua fonte de inspiração, foi escrita, editada, copiada e traduzida por pessoas. Entendendo que o propósito das pragas não era o dano físico dos egípcios, mas sim uma profanação simbólica de seus muitos deuses (diante do qual os escravos hebreus não poderia ter permanecido completamente imunes) – o sangue profana o Nilo, que era adorado como um deus , lagostas profanam o deus do milho- fiz que posteriores gerações de escritores bíblicos  suavizaram a imaginação interpretativa daqueles que os precederam.

Prova desta tendência pode ser encontrada no Yalkut Shimoni, uma compilação do século 13 de antigos comentários rabínicos que afirma:

“Três referências a alegria são encontrados (no Pentateuco) a respeito do festival de Sucot. No entanto, nenhuma referência sobre Pessach (Páscoa).. Por que não? Porque nesta época do ano foi uma hora de morte para muitos egípcios. (Quando Israel saiu da escravidão egípcia, muitos egípcios morreram durante as pragas) Então essa é a nossa prática:. Todos os sete dias de Sucot recitamos a oração do Hallel (louvor alegre do Senhor), mas na Páscoa nós recitamos a oração do Hallel em sua totalidade só no primeiro dia. por quê? por causa dos versos, ‘não se alegram na queda de seu inimigo, nem o teu coração ficar feliz quando ele tropeça “(Prov. 24:17).”

Rabino Moshe Pitchon

Les Valeurs d'Israël

L’histoire des dix plaies qui frappèrent l’Égypte stimule l’imagination des écrivains et des lecteurs à travers le temps. Pas moins parmi eux les auteurs bibliques et éditeurs du livre de l’Exode qui consacrèrent un total de sept chapitres à cette saga. En fait, le plus long épisode dramatique du TaNaKh.

Toutefois, « Plus on y prête attention, » commente David Gunn, un érudit de la Bible qui a enseigné à l’Université de Sheffield en Angleterre, et au Columbia Theological Seminary à Decatur, en Géorgie, ” l’image apparait sans fioritures. Signes et miracles cachent la destruction et la souffrance, méritée et imméritée, un excès de ravages, que nous sommes tentés de remettre en question ».

L’acte libérateur est présenté en termes qui sont violents. Toute l’Égypte en a souffert. Les plaies qui s’étendirent sur tout le pays d’Égypte forcément affectèrent également les Israélites qui y habitaient.

Parce que l’importance des plaies est théologique, la question naturelle qui se pose est: que cela nous dit-il sur le Dieu d’Israël?

Le regretté professeur de l’Université de Yale, Brevard S. Childs nous conduit à trouver la réponse en regardant les autres livres de la collection qui, ensemble, sont appelés le TaNaKh, les Écritures Hébraïques.

Le livre du Deutéronome (chapitre 6 verset 22), par exemple, explique le professeur Childs « n’a même pas pris la peine de ne mentionner aucune des dix plaies racontées de manière si détaillée et approfondie dans le livre de l’Exode, se contentant d’une allusion à “signes miraculeux et de grands prodiges nocifs » sur l’Égypte. » Les prophètes ont passé cette tradition complètement.

En bref, l’image qui se dégage du TaNaKh lui-même est une  « diminution du ton, » où la tradition des plaies a été reléguée à un rôle secondaire, fortement retravaillée ou directement ignorée.

Cette forme de nécessaire critique théologique au sein du TaNaKh s’est développée afin de ne pas contredire les vraies valeurs d’Israël. La Bible, quelle que soit sa source d’inspiration, a été écrite, éditée, copiée et même traduite par des êtres humains. Comprendre que le but des plaies n’était pas le préjudice physique des Égyptiens, mais plutôt une profanation symbolique de leurs nombreux dieux – le sang profane le Nil, qu’été vénéré comme un dieu, les criquets profanent le dieu du maïs, et ainsi de suite – les générations suivantes d’auteurs bibliques adoucirent l’imagination interprétative de ceux qui les avaient précédés.

Preuve de cette tendance se trouve dans le Yalkut Shimoni, une compilation du 13e siècle des anciens commentaires rabbiniques qui dit:

« (Dans le Pentateuque) Trois références aux réjouissances se trouvent concernant la fête de Souccot.

Cependant, il n’y a aucune référence sur Pessah (la Pâque.) Pourquoi pas? … Parce que cette saison de l’année a été un moment de mort pour beaucoup d’Égyptiens. (Quand Israël est sorti de l’esclavage en Égypte, beaucoup d’Égyptiens sont morts pendant les plaies)

Par conséquent, ainsi est notre pratique: les sept jours de Souccot, nous récitons la prière du Hallel (louange joyeuse du Seigneur), mais pendant la Pâque, nous ne récitons pas la prière du Hallel dans son intégralité sauf le premier jour.

Pourquoi? Parce que le verset, «Ne te réjouis pas de la chute de ton ennemi, et que ton cœur ne soit pas dans l’allégresse quand il chancelle,» (Proverbes. 24:17). “

Rabbin Moshe Pitchon

Parshat Bo

Ex. 10: 1- 13: 16

The Hardening of the Heart

An important element in understanding the Ten Plagues’ episode is Pharaoh’s “hardening of the heart.”

On Exodus 4: 21 we read:

And the Lord said to Moses, “When you return to Egypt, see that you perform before the Pharaoh all the marvels that I have put within your power. I, however, will stiffen his heart so that he will not let the people go

On 9: 12

And the Lord hardened the heart of Pharaoh, and he hearkened not unto them; as the Lord had spoken unto Moses.  

On 10: 1

And the Lord said unto Moses: ‘Go in unto Pharaoh; for I have hardened his heart, and the heart of his servants, that I might show these My signs in the midst of them;

On 10: 20

But the Lord hardened Pharaoh’s heart, and he did not let the children of Israel go

On 10: 27

But the Lord hardened Pharaoh’s heart, and he would not let them go

This is obviously not a marginal motif- it occurs some twenty times in one form or another within the scope of the Exodus story between chapters 4 and 14.

Surprisingly ten times the hardening of Pharaoh’s heart is attributed to God causing it and ten times it is Pharaoh himself the one who is responsible for hardening his own heart. 

These incompatible attributions of causes of behavior – theologically framed as the question of predestination and free will-raise a moral question:

If it is God who hardens Pharaoh’s heart not only the head of Egypt could not be blamed for his actions, it would be unjust to punish him.

Moreover, and more scandalously, God would be responsible for puppeteering one man into bringing suffering to millions of human beings.

There is no saying that this issue is at the heart of a theological angst affecting any conversation about God from Biblical times to the Holocaust, to our own days.

Some biblical commentators had tried to deflect the problem, Nahum Sarna, for instance, writes that:

“[…] the idea of God’s hardening the pharaoh’s heart is that He utilizes a man’s natural proclivity toward evil; He accentuates the process in furtherance of His own historical purposes.”

This, of course, begs the immediate question of why a god who has such a power instead doesn’t use this power to prevent evil people from doing evil.

Along the same apologetic lines but using a different thought track Umberto Cassuto argues:

“The Torah does not seek to teach us philosophy; not even what is called religious philosophy. When the Torah was written, Greek philosophy had not yet been thought of; and Greek logic was likewise non-existent. Moreover, the Torah does not address itself to the thinkers but to the entire people, and it expresses itself in language understandable to the masses and adapted to the thinking of ordinary folk. […] In the period of the Pentateuch, people were not yet conscious of the contradiction that is to be observed between God’s foreknowledge of events and the responsibility imposed upon man for his deeds; and if in general they were aware of the inconsistency, they resolved it simply and superficially, holding that God’s prescience was only His capacity to discern the nature of His creatures and to know that a certain person in a given situation would behave in accordance with his nature and attributes in a specific manner. […]  In early Hebrew diction, it is customary to attribute every phenomenon to the direct action of God. Of a barren woman it is said that ‘the Lord had shut up her womb’ (I Sam. I 5); of an accident in which one person kills another unintentionally, it is said that ‘God brought it opportunely into his hand (Exod. 21: 13), and the like.”

More importantly Cassuto writes:

“Pharaoh sinned in that he imposed a hard bondage on the children of Israel, and decreed that their infant sons should be destroyed; for this he was punished, not on account of his hardness of heart.”

In Isaiah (6:10) God orders the prophet to dullen Israel’s heart the as He hardened Pharaoh’s making it impossible for the Egyptian monarch to receive the message given to him:

“Dull that people’s mind,

Stop its ears,

And seal its eyes”

For what purpose? So that they would be unable to understand the destructiveness of their behavior and turn away from it:

Lest, seeing with its eyes

And hearing with its ears,

It also grasp with its mind,

And repent and save itself.”

This brand of theology has boxed itself into a serious dilemma but, this happened hundreds of years later. The hardening of Pharaoh’s heart, however,  is an early event in Israel’s understanding of God, it belongs to the pre-history of the “hardening of the heart’s” concept. It argues for attributing to divine intervention the hardening of Pharaoh’s heart so that the God of Israel would have  an excuse to assert his power compelling the Egyptians to recognize Him. In doing so, however,  they were unaware of where this line of thought would take others such as Isaiah.

In Exodus, however, there was at play also another understanding of the concept. In the account of the first five plagues it is not stated ‘And he hardened Pharaoh’s heart,’ but ‘And the heart of Pharaoh was hardened’   

After commenting that the motif of the hardening of the heart, “has been consistently over-interpreted by supposing that it arose from a profoundly theological reflection and seeing it as a problem of free will and predestination,” Brevard Childs remarks that

“the hardening phrase comes consistently … after the plague has been removed through Moses’ intercession. This means that … the hardening does not function as the direct cause of the plagues. Rather, the hardening appears as a reaction to the plagues, or more specifically, to the removal of the plagues. This connection is made explicit in 7:11, ‘When Pharaoh saw that there was a respite, he hardened his heart.”

The biblical narrators understood, that this was a case where there was “nobody with whom to talk.” That, no matter how one wishes to explain the causes for such an attitude, when facing an individual unwilling to reason, to listen, who is not even moved by a gradual series of sanctions, there’s no other recourse left than the use of lethal force. This is what the tenth plague is all about.

Rabbi Moshe Pitchon

El Endurecimiento del corazón

Un importante elemento  para la comprensión del episodio de  las Diez Plagas es  el “endurecimiento del corazón” del Faraón.

En Éxodo 4: 21 leemos:

El Señor le había advertido a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, no dejes de hacer ante el faraón todos los prodigios que te he dado el poder de realizar. Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo.

En 9: 12

Pero el Señor endureció el corazón del faraón y, tal como el Señor se lo había advertido a Moisés, no quiso el faraón saber nada de Moisés ni de Aarón.

En 10: 1

El Señor le dijo a Moisés: «Ve a hablar con el faraón. En realidad, soy yo quien ha endurecido su corazón y el de sus funcionarios, para realizar entre ellos mis señales milagrosas.

En 10: 20

Pero el Señor endureció el corazón del faraón, y éste no dejó que los israelitas se fueran.

En 10: 27

Pero el Señor endureció el corazón del faraón, y éste no quiso dejarlos ir

Obviamente no se trata aquí de un motivo marginal, en el ámbito de la historia del Éxodo (entre los capítulos 4 y 14) aparece unas veinte veces en una u otra forma.

Sorprendentemente diez veces la causa del endurecimiento del corazón de Faraón es atribuida a la intervención divina y diez veces es Faraón el responsable del endurecimiento de su propio corazón .

Estas atribuciones incompatibles a las causas de la conducta – teológicamente enmarcadas como la cuestión de la predestinación y el libre albedrío – plantean una cuestión moral 

Si Dios es el que endurece el corazón de Faraón, no sólo el líder de Egipto no puede ser culpado por sus acciones, sino que hasta sería injusto castigarlo .

Por otra parte, y más escandalosamente, Dios sería el títeretero que utiliza a un hombre para arrojar al sufrimiento a millones de seres humanos.

No hace falta decir que este tema se encuentra en el corazón de la angustia teológica que desde los tiempos bíblicos, pasando por el Holocausto, hasta nuestros días, afecta toda conversación acerca de Dios.

Algunos comentaristas bíblicos, consecuentemente, han tratado de desviar el problema, Nahúm Sarna, por ejemplo, escribe que :

” [ … ] La idea de que Dios endurece el corazón de faraón es el utilizar la proclividad  natural hacia el mal de un hombre, acentuando el proceso a fin de realizar fines históricos. “

Por supuesto esto hace inmediatamente surgir la pregunta de que por qué un dios que tiene un tal poder no lo utiliza en cambio para evitar que los malvados hagan mal .

En la misma línea apologética , pero usando una línea de pensamiento diferente Humberto Cassuto argumenta :

” La Torá no pretende enseñarnos filosofía, ni siquiera lo que se llama la filosofía religiosa . Cuando la Torá fue escrita , la filosofía griega aún no había sido pensada, y  la lógica griega era igualmente inexistente. Por otra parte , la Torá no se dirige a los pensadores, sino a todo el pueblo, y se expresa en un lenguaje comprensible por las masas y adaptado a la forma de pensar de la gente común . [ … ] En el período del Pentateuco , la gente no estaba todavía consciente de la contradicción que se observa entre la presciencia de Dios de los hechos y la responsabilidad impuesta al hombre por sus actos , y si , en general, eran conscientes de esa contradicción, la resolvían de manera sencilla y superficial , sosteniendo que la presciencia de Dios era sólo Su capacidad de discernir la naturaleza de sus criaturas y saber que una determinada persona en una situación determinada se comportaría de una manera específica de conformidad con su naturaleza y atributos. [ … ] En la dicción hebrea temprana , se acostumbra a atribuir todos los fenómenos a la acción directa de Dios. De una mujer estéril , se dice que ” el Señor había cerrado su matriz ” (I Sam I 5 . ); De un accidente en el que una persona mata a otra sin intención , se dice que ” ya estaba de Dios que ocurriera ( Éxodo . 21 : 13 ) , y similares . “

Más importante Cassuto escribe:

” Faraón pecó en que impuso una dura servidumbre sobre los hijos de Israel, y decretó que sus pequeños hijos debían ser destruidos , por esto fue castigado, no a causa de la dureza de su corazón. “

En Isaías ( 6:10) Dios ordena al profeta que ensordezca el corazón de Israel de la misma manera como Él endureció el del faraón haciendo imposible que el monarca egipcio recibiera el mensaje que le había dado :

“Embota el corazón de este pueblo,


endurece sus oídos

y ciega sus ojos,
”

¿Cuál es el objetivo ? Que sean incapaces de entender su comportamiento destructivo y cambien su manera de ser :

para que no vea con sus ojos


ni oiga con sus oídos


ni su corazón entienda,


ni se convierta y haya para él curación

Esta forma de teología se ha encajonado en un serio dilema, esto aconteció cientos de años más tarde. El endurecimiento del corazón de Faraón , sin embargo, es un evento temprano en la comprensión del Israel de Dios , pertenece a la prehistoria del concepto del “endurecimiento del corazón.” Argumenta en favor de  una atribución divina que produce el endurecimiento del corazón de Faraón a fin de que el Dios de Israel tenga una excusa para afirmar su poder obligando así a los egipcios a reconocerlo . Esta teología, sin embargo, no era consciente de como esta línea de pensamiento podría llevar a otros como Isaías a un conflicto teológico sin salida.

En Éxodo , sin embargo, también estaba en juego otra comprensión de la causa del endurecimiento del corazón de faraón . En el relato de las primeras cinco plagas no se dice ‘ Y endureció el corazón del Faraón “, sino” Y el corazón de Faraón se endureció ‘ 

Tras comentar que el motivo del endurecimiento del corazón ” ha sido siempre sobre- interpretado suponiendo que surgió a partir de una reflexión profundamente teológica y fue visto como un problema entre libre albedrío y predestinación , ” Brevard Childs señala que

” la frase de endurecimiento viene constantemente … después que la plaga se ha eliminado a través de la intercesión de Moisés . Esto quiere decir que … el endurecimiento no funciona como la causa directa de las plagas . Más bien , el endurecimiento aparece como una reacción a las plagas , o más específicamente , a la eliminación de las plagas . Esta conexión se torna explícita en 7:11 “Cuando Faraón vio que había un respiro , endureció su corazón. “

Los narradores bíblicos entendieron que se trataba de un caso en el que no había ” nadie con quien hablar .” Sin importar la manera como se quiera explicar las causas de una actitud tal, cuando uno se enfrentan al líder maligno de una nación, el que no quiere razonar , ni escuchar, que ni siquiera se conmueve ante una serie gradual de sanciones, entonces no queda ningún recurso que el uso de la fuerza letal . La décima plaga se trata de esto.

Rabino Moshe Pitchon

When no-answer is the answer

And the Lord said to Moses: Come into Pharaoh; for I have hardened his heart, and the heart of his servants, so that I may set these signs of Mine in his midst; (1)…

And Moses and Aaron came into Pharaoh, and they said to him: ‘Thus saith the Lord, the God of the Hebrews: How long will you refuse to humble yourself before Me? let My people go, that they may worship Me(3)…

But the Lord hardened Pharaoh’s heart, and he would not let the children of Israel go. (20)

            The meaning of these verses from the 10th chapter of the book of Exodus is baffling because of its contradiction. Pharaoh cannot receive the message delivered to him because the same God that is asking him to acquiesce is at the same time tampering with his inner self in such a way, that even if he had wanted, he could not have obeyed.

Not only this  denies human autonomy- human freedom- it apears to run in the face of God’s very nature, which assumedly should want only humanity’s good.

 We see a problem here, wrote Italian born rabbi and Biblical scholar, Umberto Cassuto, because

“…we are not dealing here with philosophical issues such as the relationship between the free will of man and God’s prescience, […] The Torah does not seek to teach us philosophy; not even what is called religious philosophy. When the Torah was written, Greek philosophy had not yet been thought of; and Greek logic was likewise non-existent. Moreover, the Torah does not address itself to the thinkers but to the entire people, and it expresses itself in language understandable to the masses and adapted to the thinking of ordinary folk. […] In the period of the Pentateuch, people were not yet conscious of the contradiction that is to be observed between God’s foreknowledge of events and the responsibility imposed upon man for his deeds;”

Further, Cassuto asks us to keep in mind that for the Biblical way of thinking it was “customary to attribute every phenomenon to the direct action of God. Every happening has a number of causes, and these causes, in turn, have other causes, and so on ad infinitum; according to the Israelite conception, the cause of all causes was the will of God, the Creator and Ruler of the world.

In other words, the polarity between hardening as an autonomous decision of Pharaoh and as caused by God was never an issue in Biblical times, according to Cassuto and other comentarists; to see here, a problem between free will and predestination smacks to over- interpreting the texts.

While the above is largely true when considering the issue from certain aspects, the whole TaNaKh is still a living proof that ancient Israel was acutely aware of the hard questions of life.

The issue raised  by “the hardening of the heart” of Pharaoh is: to what point one is responsible for what one is, and until what point one has the capacity to change who he or she is.

“The sacred authors,” notes Biblical commentator James Plastara, “have not attempted to answer these questions in the exodus narrative.” Their merit is rooted in the fact that they “clearly delineated the problem.”

The TaNaKh, is in large measure the cumulative result of persons asking questions about identity and survival, questions that are universal.

Much of what makes the TaNaKh resilient to the passing of time is that while it recognized the timelessness of the issues it touched, it was acutely aware of the transcience of all answers. It certainly avoided the ideological (or dogmatic) trap into which those who don’t read the Scriptures critically invariably seem to fall.

One of the failures of Biblical education in schools- religious and non- religious- is to “manufacture” answers where there are none, instead of opening a conversation where that’s exactly what the text is begging.

Rabbi Moshe Pitchon

Cuando la no-respuestas es la respuesta

Entonces el Señor dijo a Moisés: Preséntate a Faraón, porque yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar estas señales mías en medio de ellos …

Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿hasta cuándo seguirás siendo tan orgulloso? Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto…

Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

El significado de estos versículos del capítulo 10 del libro del Éxodo, no dejan de ser desconcertantes en su contradicción. Faraón no puede recibir el mensaje que se le ha entregado porque el mismo Dios que le está pidiendo que consienta está, al mismo tiempo, manipulando de tal manera su ser interior que,  aunque quisiera le sería imposible obedecer.

Esto no sólo niega la autonomía humana – la libertad humana- sino que parece ir contra la naturaleza misma de Dios, la que supuestamente sólo desea el bien humano.

Es incorrecto percibir aquí un problema, escribió Umberto Cassuto,  rabino y erudito bíblico nacido en Italia, es que

“Debemos tener en cuenta, en primer lugar,  que no estamos tratando aquí con cuestiones filosóficas tales como la relación entre el libre albedrío del hombre y la presciencia de Dios, […] La Torá no pretende enseñarnos filosofía; ni siquiera lo que se llama filosofía religiosa. Cuando la Torá fue escrita, la filosofía griega aún no había sido pensada; y la lógica griega igualmente era inexistente. Por otra parte, la Torá no se dirige a los pensadores, sino a todo el pueblo, y se expresa en un lenguaje comprensible para las masas y adaptada a la forma de pensar de la gente común. […] En el período del Pentateuco, la gente todavía no era consciente de la contradicción que se observa entre la presciencia de eventos por parte de Dios y la responsabilidad impuesta al ser humano por sus acciones;

Además, Cassuto nos pide considerar que para la forma bíblica de pensar era “costumbre atribuir todo fenómeno a la acción directa de Dios. Cada suceso tiene una serie de causas, y estas causas, a su vez, tienen otras causas, y así hasta el infinito; según la concepción israelita, la causa de todas las causas es la voluntad de Dios, el Creador y Gobernador del mundo.

En otras palabras, la polaridad entre el endurecimiento como decisión autónoma de Faraón y como causado por Dios nunca fue, según Cassuto y otros comentaristas, un problema real en los tiempos bíblicos. Según estos comentaristas el que se vea aquí, un problema entre el libre albedrío y la predestinación da la impresión de una sobre-interpretación de los textos.

Si bien lo anterior es cierto cuando la cuestión es considerada bajo ciertos aspectos, el TaNaKh entero sigue siendo una prueba viviente de que el antiguo Israel era muy consciente de las preguntas difíciles de la vida.

El tema que plantea el “endurecimiento del corazón” del Faraón es: ¿hasta qué punto uno es responsable de lo que uno es, y hasta qué punto, uno tiene la capacidad de cambiar lo que uno es.

“Los autores sagrados”, señala el comentarista bíblico James Plastara, “no han intentado responder a estas preguntas en la narrativa del Éxodo.” Su mérito radica en el hecho de que “delinearon claramente el problema.”

El TaNaKh, es en gran medida el resultado de la acumulación de preguntas acerca de la identidad y la supervivencia, hechas por personas, preguntas que, por cierto,  son universales.

Gran parte de lo que hace que el TaNaKh sea resistente al paso del tiempo, es que si bien reconoció la intemporalidad de los temas que tocaba, fue muy consciente de la transitoriedad de toda respuestas. Logró de esta manera, evitar la trampa ideológica (o dogmática) en la que invariablemente parecen caer aquellos que no leen las Escrituras críticamente.

Uno de los fracasos de la educación bíblica en las escuelas -religiosas y no- religiosas- es  el “fabricar” respuestas donde no las hay, en lugar de abrir una conversación que es lo que el texto está realmente pidiendo.

Rabino Moshe Pitchon

Quando nenhuma resposta é a resposta

 O Senhor disse a Moisés: “Vá ao faraó, pois tornei obstinado o coração dele e o de seus conselheiros, a fim de realizar estes meus prodígios entre eles, (1)

Assim, foram Moisés e Arão a Faraó e disseram-lhe: Assim diz o Senhor, o Deus dos hebreus: Até quando recusas humilhar-te diante de mim? Deixa ir o meu povo, para que me sirva. (3)

O Senhor, porém, endureceu o coração de Faraó, e este não deixou ir os filhos de Israel.(20)

O significado desses versículos do capítulo 10 do livro do Êxodo é desconcertante em sua contradição. Faraó não pode receber a mensagem dada a ele, porque o mesmo Deus que lhe pede para aquiescer está manipulando simultaneamente o seu interior, de modo que, mesmo que ele queria, ele não poderia obedecer.

Isto não só nega a autonomia humana – a liberdade humana – mas parece ir contra a própria natureza de Deus, que supostamente só deseja o bem humano.

   A razão para ver um problema aqui, escreveu Umberto Cassuto, rabino e estudioso bíblico nascido na Itália é que

“… Não estamos lidando aqui com questões filosóficas, tais como a relação entre o livre arbítrio do homem e a presciência de Deus, […] A Torá não pretende nos ensinar filosofia; nem mesmo o que é chamado filosofia religiosa. Quando a Torá foi escrita, a filosofia grega ainda não tinha sido pensada; e a lógica foi igualmente inexistente. Além disso, a Torá não fala aos pensadores, mas a todo o povo, e isso se expressa em linguagem compreensível para as massas e adaptado para o pensamento das pessoas comuns. […] No período do Pentateuco, as pessoas ainda não tinham consciência da contradição que deve ser observado entre a presciência de Deus de eventos e da responsabilidade imposta ao homem por suas ações”;

Além disso, Cassuto pediu para ter em mente que para o modo bíblico de pensar era “costume de atribuir todo fenômeno a ação direta de Deus. Cada acontecimento tem uma série de causas, e essas causas, por sua vez, ter outras causas, e assim por diante ad infinitum; segundo a concepção de Israel, a causa de todas as causas é a vontade de Deus.

Em outras palavras, de acordo com Cassuto e outros comentaristas , a polaridade entre endurecimento como uma decisão autónoma do Faraó e como causado por Deus nunca foi um problema nos tempos bíblicos; ver aqui, um problema entre livre-arbítrio e predestinação cheira a ultrapassar a interpretação dos textos.

Quando o acima é em grande parte verdade, quando se considera a questão a partir de certos aspectos, todo o TaNaKh ainda é uma prova viva de que o antigo Israel estava ciente das questões difíceis da vida.

A questão levantada pelo “endurecimento do coração” de Faraó é: até que ponto um é responsável por aquilo que se é, e em que medida, a pessoa tem a capacidade de alterar o que se é.

“Os autores sagrados”, observa  o comentarista bíblico James Plastara, “não têm tentado responder a estas perguntas na narrativa do Êxodo.” Seu mérito está enraizada no fato que eles “delinearam claramente o problema.”

O TaNaKh, é em grande parte o resultado do acúmulo de questões sobre identidade e sobrevivência, feitas por pessoas, questões que, aliás, são universais.

Muito do que faz o TaNaKh resistente à o passagem do tempo é o reconhecimento da intemporalidade das questões que ele tocou, ao mesmo tempo ter uma consciência aguda da precariedade de todas as respostas. Ele alcançou, assim evitar a armadilha ideológica (ou dogmática) que, invariavelmente, parecem cair aqueles que não leem as Escrituras de forma crítica. 

Uma das falhas do ensino bíblico em escolas religiosas e não-religiosas – é a respostas ‘fabricadas’ onde elas não existem, em vez de abrir uma conversa, que é o que o o texto está implorando,

Rabino Moshe Pitchon

Parshat Beshalakh

Ex. 13: 17- 17: 16