Ser Sefaradi es una actitud hacia la vida basada en los valores del judaismo que se ha venido desarrollando por cientos de años.

Merece continuar por cientos de años más

 

 

Las antiguas comunidades judías de Ízmir, Monastir, y Salonica entre otras, son en gran parte recordadas porque sus descendientes aún viven  los relatos y la manera de ser de sus padres o abuelos. 

Cuando este “recuerdo” es académico, generalmente se centra en la cocina, las canciones y la lengua Ladino. Sin embargo, el significado distintivo de estas comunidades no radica tanto en su folklore sino que en su actitud hacia la vida-algo raramente mencionado.

Durante siglos, los judíos originarios de España han mantenido su apego al judaísmo al mismo tiempo que desarrollando una apertura hacia el mundo y una cierta joie de vivre (“placer de vivir”) que es única entre las comunidades judías del mundo.

Preservar esta actitud que permitió que los judíos originarios de España no solo sobrevivieran inimaginables dificultades, sino que construyeran comunidades que florecieron y se reconstruyeron durante mil años, es un imperativo.

EL Instituto Meriane Albagli Geni Cassorla de Desarrollo Sefaradi en el Siglo 21

EL Instituto Meriane Albagli Geni  Cassorla para el desarrollo Sefaradí en el Siglo 21 

tiene como objetivo inspirar en las nuevas generaciones 

de “Monastirlis,” “Salonikis,” “Izmirlis” 

la preservación y el desarrollo del placer de construir, contribuir y vivir de sus ancestros.

Nuestra Historia

En 1972 la Comunidad Israelita Sefaradi de Santiago, Chile contacto al joven rabino Moshe Pitchon, quien se encontraba en Porto Alegre, Brasil. La comunidad judía de Chile estaba atravesando una crisis sin precedentes debido a la desintegración política del país. Años después la periodista Maxine Lowy describiría así la situación:

“El surgimiento de la Unidad Popular despertó en la comunidad judía en Chile las aprensiones que habían nacido durante la persecución nazi y el régimen de Stalin en la URSS. … Los judíos nacidos aquí sencillamente vieron amenazados su patrimonio, pensaban que les iban a quitar todo: la casa, el auto, …’”

La reacción entre muchos miembros de la comunidad judía de Chile fue,descripta por Valeria Navarro Rosenblatt

“… hubo una migración masiva de judíos en los meses siguientes a la elección de Allende (4 septiembre de 1970) y a su asunción como presidente (4 noviembre 1970). … entre 6.000 y 8.000 judíos de los 32 mil (aprox.) residentes en Chile, dejaron el país por miedo a la posible instauración de un gobierno marxista como los de Europa del Este, entre ellos varios rabinos, quedando solamente dos de avanzada edad, … La partida de los judíos significó una dificultad notoria para sostener las organizaciones comunitarias, …”

La comunidad Israelita Sefaradi de Santiago, formada principalmente por descendientes de las comunidades de Monastir, Salonika y Turquia vió en el joven rabino cuya madre era de origen Monastirli y su padre Izmirli una esperanzada posibilidad de evitar la desaparición de la comunidad.

Cuando el rabino Pitchon asumió sus funciones había escasamente un minyan en la sinagoga los “shabatot.” No había escuela, ni programas educativos.

El rabino rápidamente planteó como prioridad  atraer a la juventud.

La señora Meriane Albagli Geni Cassorla inmediatamente se voluntarió como parte del directorio de la comunidad a cargo de la juventud.

Gracias a su energía y dedicación inquebrantable la Comunidad Israelita de Ssantiago  creó uno de los más sorprendentes programas de revitalización que una comunidad judía halla experimentado en situaciones similares.

La Señora Meriane Albagli Geni Cassorla (Z"l) y su esposo el Señor Isaac Cassorla (Z"L)

En muy poco tiempo el rabino Pitchon había logrado atraer cientos de niños, adolescentes y estudiantes universitarios.

Sus programas que incluían traer jóvenes voluntarios de los Estados Unidos, creaban reticencias con los ancianos de la comunidad.

Doña Meri, entonces se había convertido, además de “ministro de desarrollo y economía,” en “ministra de relaciones públicas.”

Incansablemente negociando con los líderes comunitarios para allanar las dificultades que el encuentro generacional presentaba.

Sugiriendo la idea de crear un campamento de verano para la educación de niños y adolescentes judíos, Doña Meri negoció que el Estadio Israelita prestara sus chalets de esquí no utilizados en el verano para realizar un programa de esta tipo, nunca realizado antes.

Si la novedad del programa era de por sí un desafío, más aún era la logística. La falta de abastecimientos en la población dificultaba conducir programas de este tipo. No intimidada Doña Meri arreglo conseguir sacos de harina por canales no regulares y hacer que estos llegaran  a la montaña donde estaba el campamento para que padres como la señora Sima Rzepka, Inés Kraus y otros que voluntariaban en las tareas de operación amasara diariamente marraquetas.

Gracias a Doña Meri, una joven generación de judíos sefaradíes y ashkenazis mantuvieron su identidad. Tres de ellos son hoy rabinos, varios han sido dirigentes comunitarios. No solo una generación que corrió el riesgo de perderse ha mantenido su identidad judía sino que han educados a sus hijos acorde a la experiencia que Doña Meri hizo posible.

Todo en la vida

es un trabajo de equipo

Solos, no es mucho lo que podemos lograr 

 

 

Será que podemos contar con su apoyo?

 

El Forum de Jóvenes Empresarios Sefaradís

Jóvenes Sefaradís se reúnen en el sur de la Florida (USA) para tres semanas de encuentros con empresarios sefaradis de todas partes del mundo que están dejando su marca con su creatividad y emprendimiento

Enero 2020